Laura Zamora
La Virgen de Talpa, se dice, fue modelada por los indios tarascos de Michoacán y llevada a Talpa en el año de 1585; desde entonces ha concedido cientos de milagros a los innumerables peregrinos que han pasado frente a ella con un rostro de sufrimiento y palabras de alabanza.
Los nativos del lugar, al tratar de recordar alguno de sus grandes milagros, difícilmente pueden escoger alguno y relatan más bien los que están escritos en la historia, como lo fue su prodigiosa renovación, ocurrida cuando la imagen de caña liviana y en mal estado iba a ser enterrada, y al ser colocada en un hoyo, en medio de un resplandor y se observó que la imagen que se iba a desechar se había inexplicablemente renovado.
En la actualidad, la Imagen es visitada durante todo el año por incontables fieles que de diversos lugares del país y del extranjero acuden a ella en devotas romerías. Hay dos momentos clave para hacer el recorrido:
1) La romería, en donde el paisaje y la impronta de los fieles que acuden a pie y a caballo al santuario, los vendedores de camino, las enramadas y fogatas, leyendas y cantos ideal para visitar durante semana santa.
2) El resto del año puedes ir a gozar de una Ruta de escenarios y actores del mundo rural jalisciense: tradiciones, fiestas, celebraciones y gastronomía.
La ruta del peregrino: Sale de la cabecera municipal de Ameca en dirección noroeste, pasa por Guachinando, Mixtlán, Atenguillo y Mascota hasta llegar a Talpa de Allende.